Taller de Arte y Comunidad 

Un espacio donde el arte – sano teje comunidad.






Junto al inicio de este siglo, está desarrollándose una nueva concepción de la vida, originada en importantes transformaciones de los hasta ahora vigentes paradigmas científicos y filosóficos, cambio, que se caracteriza, a grandes rasgos, por el paso de una visión fragmentada de la realidad, donde sujeto y objeto son entes separados, a una noción de totalidad, donde el uno y el todo, lo interno y lo externo, son elementos integrados, asumiendo la existencia como un conjunto de redes interdependientes, donde cualquiera modificación por pequeña que sea afecta al todo.


En esta propuesta de “arte y comunidad” se considera como centro al ser humano y como finalidad el desarrollo de su potencial creativo, la conciencia de sí mismo, el uso consciente de los recursos naturales y su impacto en el acto cultural dentro de su comunidad. Se asume  que el cambio individual y profundo es el cimiento para la transformación grupal.
De ahí que vale preguntarse por el significado esencial y fundamental de las artes y del artesano, Este quizás pudiera explicarse fragmentando la propia palabra:

 Arte – Sano

Arte
-       Como trabajo creativo.
-       Como desarrollo del potencial creativo y de la intuición.
-       Como búsqueda del perfeccionamiento.
-       Como intento de plasmación en el plano tridimensional del huidizo mundo de la abstracción.
Sano
-       Como amor al trabajo.
-       Como contacto con materiales nobles.
-       Como desarrollo de una actividad manual.
-       Como concentración y relajación.
-       Como punto de equilibrio entre las partes.

Arte y comunidad es un tema muy amplio que  puede ser examinado desde diversos ángulos. Aquí se abordará un solo aspecto: el del “taller de arte” como unidad de formación humana y transformación del tejido social.
Desde esta perspectiva el “taller  de arte” es una instancia generadora de preguntas, experiencias y consciencia respecto a la identidad y todo lo relacionado a sí mismo, a la pertenencia, al entorno socio-cultural en relación con los recursos naturales, raíces y tradiciones, abordado desde la interioridad del individuo para trascender y abarcar lo comunitario.
El motor de esta formación es la práctica artística. Práctica, de practicar, realizar, hacer, es acción, es movimiento, es desplazamiento, es cuerpo. Es Artística en las operaciones de creación, representación simbolización, juego e interioridad,  donde el énfasis esta puesto en la dinámica del HACER, donde el objeto de trabajo es el movimiento interior del  participante mismo.
En el taller se proponen ejercicios basados en la integración de los lenguajes artísticos, los cuales se realizan utilizando diversos medios y acciones, de manera que en el proceso, -que incluye  reflexión, tiempo de maduración, investigación, manipulación de materiales y experiencias de ensayo-error-, reside un aprendizaje integral, donde acciones, emociones, y pensamientos se articulan para generar nuevas visiones, expresiones, interrelaciones, proyectos de vida, entre otras.
Esta dinámica estimula la libre asociación, la imaginación, la intuición, el análisis y la lógica, canaliza el deseo y las emociones, de manera que el resultado, que se externaliza como acción corporal, objeto o instalación, representa la encarnación del mundo interior, la visión personal, el inconsciente colectivo. La actividad artística permite a las personas concretizar lo que está más allá de las palabras y de la razón, lo que surge en imágenes, en los movimientos del cuerpo en el sentir de las emociones, es una experiencia completa de sensibilización, un medio de autoconciencia donde el Hacer es innovador, estimulante e iluminador.